El Consulado da Bahía es uno de los restaurantes típicos para la comida bahiana en São Paulo . Es una buena opción para probar algunos platos típicos de esa región que pueden llegar a ser bien picantes.

  • Día / Noche: Noche
  • Dirección: R. dos Pinheiros, 534; São Paulo
  • Google+: Consulado da Bahia
  • Horarios: Martes a domingos del mediodía al cierre.
  • Promedio: klompje-review-halfklompje-review-halfklompje-review-halfklompje-review-halfklompje-review-halfklompje-review-halfklompje-review-half

La carta es una de las más variadas para los platos de Bahía, lo cual significa que hay pocas opciones veganas o vegetarianas (es importante tenerlo en cuenta antes de ir si no comés carne o pescado). Hay una rica variedad de platos de pescados y mariscos, algunos picante y otros no. Como suele pasar con la mayoría de los platos que se piden en los restaurantes paulistas, no salen picantes directamente pero te ofrecen picante en la mesa.

La carta es una de las más variadas en São Paulo para platos originales de Bahia.

¿Qué pedimos?

  • Acarajé Tradicional (04 unidades) R$32
  • Moqueca de Camerão R$109 (para 3 personas – no hay porciones individuales)
  • Caipirinha de mandarina con pimienta rosa R$17
moqueca de camerão consulado da bahia São Paulo

Moqueca de camerão

El servicio de mesa estuvo correcto, aunque tardaban un poco en traer la bebida (detalle siempre importante antes de comer).

Como entrada pedimos 4 unidades de Acarajé, que sirve para 3 o 4 personas. Acarajé o Akara es un plato hecho de guisantes de ojo negro pelados formados en una bola que después se fríen en aceite dendê (aceite de palma).

Se abre cada uno por la mitad para rellenarlo con vatapá y caruru (pastas picantes a base de camarones, anacardos tierra, aceite de palma y otros ingredientes). El acarajé en sí no tenía el mismo sabor como uno suele encontrar en las calles de Bahía (donde ya te lo sirven directamente cortado al medio y relleno), pero las pastas picantes estuvieron ricos, sobre todo el de camarones. Por suerte había un bowlcito de picante para acompañar, así que se podía aumentar el grado de picante como cada uno quería.

Para ablandarlo un poco pedí una caipirinha de mandarina y pimienta rosa (tangerina e pimenta rosa), que estuvo rico aunque me hubiera gustado sentir más el sabor de la fruta.

Terminamos la experiencia con un plato muy típico y que ofrecen en un montón de variaciones, pero el cual pedimos en su forma más clásica: Moqueca de camerão. Al principio me asustó un poco el precio a R$109, hasta que me explicaron que venía en una porción para compartir entre 2 o 3 (no se mencionaba en el menú, ni tampoco existe una versión para uno solo, entonces fijate de siempre ir acompañado cuando pedís este plato).

La moqueca era el plato más rico de la noche sin duda, estaba bien de sabor y se sentía el mar por los camarones frescos. Es un plato servido en una olla hirviendo y se sirve con diferentes variantes de pescado, en nuestro caso con camarones. Sin embargo de una de las salsas que lo acompañaba (la que se ve en la parte izquierda de la foto), no se podía distinguir bien de qué era, ni tampoco tenía mucho sabor. Me hubiera encantado saber qué traía, pero en el menú no se hacía mención de esa salsita.

Por último fue una sorpresa después de pedir la cuenta que yo supuestamente habría tomado 3 caipirinhas (R$51), mis amigos 2 cervezas (tomaron un jugo natural) ($24) y que habíamos comido carne de sol mignon (R$99) en vez de la moqueca. Lo único correcto en la cuenta era el acarajé. Obviamente parten de la idea de que nadie se fija en la cuenta, lo cual me parece una pena y algo completamente innecesario con el flujo de gente que recibe este lugar todos los días, pero bueno.