Una excelente noticia para todos los amantes de la cocina asiática es la apertura, ahora con local a la calle, del nuevo local de Sunae. Qué se puede decir de todo esto, ¡de todo! Pero vamos paso por paso.


La propuesta de fin de año fue un menú de 6 pasos:

Pasos del menú de Año Nuevo en Cocina Sunae

Pasos del menú de Año Nuevo en Sunae

Primer paso

Ensalada de gambas y calamares

Ensalada de entrada

Un gran comienzo. La ensalada tenía cebolla colorada, pepino, cilantro, lechuga, ajo frito (¿?) y un dressing delicioso con limas. En el menú tenía calamar, pero para mi hicieron una versión vegetariana con hongos oreja que estaba deliciosa. Me hubiese gustado acercarme para preguntar sobre el presunto ajo frito pero entre el movimiento que había con tanta gente y el vino que fluía después me olvidé de preguntar. Cabe destacar que para el momento en que recibimos la ensalada yo ya había tomado dos copas de Alta Vista Classic Reserva Malbec.

Botella de vino alta vista

Vino alta vista

La versión no vegetariana, que claramente no probé, tenía una espumita crocante que nunca supe bien qué era y por los motivos que ya expliqué más arriba no pude preguntar qué era.
A veces uno se olvida de que algo bien simple puede resultar delicioso. Era una ensalada, pero tenía un equilibrio de sabores inigualable. Era fresca, tenía algo con cuerpo, algo ácido, algo dulce, algo crocante, algo picante.

Segundo paso

El segundo paso era un sándwich abierto de baopao. La versión original tenía una longaniza que según el Holandés estaba increíble. Por mi parte, la versión vegetariana tenía champiñones salteados. Además de esto, traía zanahoria, cebolla y pepinos (Kimchi) y el alioli de Suka que no tengo idea de qué es.
Trato de expresar ahora la sensación al momento de comer este plato y me resulta imposible. Cabe aclarar que como buena capricorniana primero empecé a “desguazar” el pobre sándwich. Cada parte estaba espectacular: las verduras estaban picantes y aún crujientes, nada babosas. Los hongos tenían cuerpo, el alioli unía todo perfectamente y el pan… ese pan dulce, blandito, suavecito con unas pocas semillitas arriba para hacernos acordar de que estamos en la tierra comiendo pan y no en el cielo de los panes. Simplemente puedo decir que me hizo feliz.

Tercer paso

El tercer paso estuvo rico, sí, como todo lo que hace Sunae siempre. Lástima que comparado con el baopao que habíamos comido antes, no me deslumbró. El plato consistía de puré de berenjenas (talong) ahumadas, con tomatitos cherry, cebolla colorada y leche de coco. Venían también unos chips de plátano y de mandioca que eran ideales para “cucharear” el puré de berenjenas y la leche de coco. Me parece igualmente que fue una excelente antesala para el siguiente plato.

Cuarto Paso

La versión del menú eran unos langostinos grillados gigantes que, según el Holandés, son los mejores de Buenos Aires. La versión vegetariana traía tofu. Estaba acompañado por una ensalada de fideítos con maní y un timbalcito de arroz.

La salsa de tamarindo que acompañaba a los langostinos y al tofu se destacó por encima de cualquier otro elemento del plato por su consistencia y sabor. Esta salsa resultó un acompañamiento ideal para los langostinos.

Este paso fue acompañado por Sauvignon Blanc de Bodega Tauil.

Quinto Paso

El Sorbet de mango estaba acompañado de unas cerecitas hechas con vino que me podría haber bajado de a cucharadas, pero Sunae muy sabiamente solamente puso las necesarias para disfrutarlas y tener ganas de volver otra vez para probarlas.

El crocante de castañas de cajú fue sin dudas una sorpresa. Parecía un turrón casero de esos que hacés con claras de nieve, casi un merengue, sino fuera que adentro tenía las castañas y una textura algo chiclosa. De nuevo, me hubiese comido el de todas las mesas si no hubiese quedado como una loca robando crocantes.

Sexto Paso

Plato de postres asiáticos

Sexto paso

Aquí ya no confío en mi memoria sensitiva porque empezó a circular el Trapiche extra brut y por un momento me olvidé de que tenía que contarles mi experiencia así que más que nada disfruté por mi cuenta. Muy egoísta de mi parte. Seguro estaba delicioso.

Ambientación

Ya que el lugar es nuevo, vale la pena contar un poco sobre la ambientación. Imagínense un gran galpón de esos modernos. Bien. Van a encontrar mesas adelante y en el medio del local van a ver la cocina bien expuesta, donde pueden ver a los cocineros en acción. En el fondo del local hay más mesas bajo un techo vidriado. Me encantó el papel de la pared que hace juego con los bananeros reales que hay dentro del local.

En cuanto a la música, la selección fue excelente con muchos clásicos y sin dudas creó un buen ambiente para la ocasión.

Para ir terminando, dejo mi reflexión de vegetariana. Yo no dejé de comer animales porque no me gustara comer. A mi comer me encanta y me hace feliz y por lo tanto aprecio y respeto a quienes hacen todo lo posible para que no tenga que resignarme a comer lechuga, tomate y cebolla con pan.
Los vegetarianos tenemos que ir a comer a lugares en donde entiendan y quieran servirnos la comida en los términos en que nosotros queremos. Tanto en el local a puertas cerradas en otra oportunidad como con el menú de fin de año me hicieron una opción vegetariana (que creo que era para mi sola) y eso lo valoro enormemente. Es importante hacer correr la bola de cuáles son estos lugares y por eso menciono especialmente a Sunae. Lo mejor que podemos hacer los vegetarianos es hacerles saber que estamos ahí porque nos supieron escuchar.