Los principios de atender una mesa

El principio básico y más importante cuando trabajás en el servicio de mesa es atender bien a los comensales. Los clientes satisfechos facilitan el trabajo, dan más propina, volverán en el futuro y además, comentarán a otros su experiencia. Sin embargo, los clientes insatisfechos te pueden hacer la vida muy difícil, no dan propina, no vuelven y peor aún es que seguramente van a contar a todos los que puedan sobre su mala experiencia.

No hacer esperar innecesariamente

Robar el tiempo de los demás es inaceptable. Cuando vamos a un restaurante no vamos apurados pero no es aceptable hacer esperar 20-30 minutos a un cliente para simplemente preguntarle si quiere la carta. Otra típica es tener que hacer señales de humo para pedir la cuenta porque quien atiende mira para otro lado todo el tiempo y hace todo para no verte. Hay que prestar atención a todas las mesas todo el tiempo, como hay que prestar atención en cualquier trabajo. Solo porque en el trabajo de mesero no hay consecuencias graves se piensa que no hay que prestar tanta atención, pero esto no es así. En este trabajo hay que prestar tanta atención como en cualquier otro. Ser un buen mesero es un arte y hay que saber hacerlo y tener ganas también.

Traer la carta en la primera interacción

Es muy sencillo. Así te ahorrás el viaje para tener que ir a buscarla en el caso más que probable de que los comensales quieran ver la carta. No tiene sentido preguntarle al comensal si quiere ver la carta porque lo más probable es que así sea, entonces mejor la traés ni bien te acercás y le preguntás de entrada si ya quiere ir tomando algo. No solo se ahorran viajes sino que también le conviene a la facturación del lugar porque al ofrecer bebidas de entrada, lo más probable es que el comensal quiera pedir más bebidas.

Tomar el pedido

Lo mejor es saber las opciones de la carta del restaurante de memoria, para que puedas responder a cada pregunta. Está bueno saber qué platos son vegetarianos, que platos no contienen gluten, etc. También mencioná posibles opciones del día. Siempre se puede agregar a los platos principales algún extra, como un plato de ensalada, verduras o papas fritas para toda la mesa. No seas demasiado agresivo con las ventas adicionales porque la gente se irrita, pero si son buenas combinaciones le hacés un favor a los comensales y a la facturación del lugar. Decilo más bien como buena sugerencia con lo cual puedan complementar sus platos.

Estar presente

Si estás cerca de las mesas que atendés y estás en el campo de visión de tus comensales, ellos no van a tener que hacer hasta lo imposible para llamar tu atención cuando quieran pedir algo. Así se puede realizar un seguimiento cuándo sentís que es el momento, por ejemplo, para ofrecer nuevas bebidas o limpiar la mesa.

Y finalmente, aunque parezca obvio, lo más importante es trabajar con buena voluntad y energía.